Un estudio farmacocinético tampoco considera preocupante el ascenso de los niveles de fármacos por la toma de la dosis de reemplazo tras el olvido
Un estudio presentado en la 32 Conferencia sobre Retrovirus sobre Retrovirus y Enfermedades Oportunistas (CROI), celebrada esta semana en San Francisco (EE UU), ha evidenciado que el olvido de una toma de un régimen antirretroviral experimental de administración semanal formada por islatravir y lenacapavir (Sunlenca®) podría retomar el tratamiento dentro de la semana posterior al olvido sin que ello tuviera consecuencias clínicamente significativas en las concentraciones sanguíneas de fármacos.
La terapia antirretroviral de gran actividad precisa de buenos niveles de adherencia para lograr una efectividad óptima en el control de la infección, de forma que se minimice el riesgo de que la carga viral se vuelva detectable o que el virus pueda generar mutaciones de resistencia que afecten a la capacidad del tratamiento para mantener el virus a raya.
Los niveles de adherencia necesarios para minimizar dichos riesgos dependen de varios factores, que suelen ser intrínsecos a la combinación utilizada. Así, la farmacocinética de los diversos antirretrovirales hace que las variaciones de sus niveles en sangre entre tomas difieran aun cuando son tomados siguiendo las mismas pautas. También existe la barrera genética, un concepto que explica la dificultad del VIH para generar mutaciones de resistencia en función del antirretroviral (aquellos con alta barrera genética presentan menor riesgo de resistencias que aquellos con baja barrera genética).
La llegada de combinaciones orales de administración no diaria ha generado preocupación con relación al potencial impacto de un olvido, ya que la relevancia de un olvido de un fármaco de administración semanal, mensual o bimestral no es equiparabe a la de uno de administración diaria.
El año pasado, un estudio concluyó que el tratamiento antirretroviral formado por cabotegravir y rilpivirina (Vocabria® y Rekambys®, respectivamente) de acción prolongada en su forma inyectable de administración mensual sería más efectivo que las opciones de administración oral en personas con dificultades para mantener buenos niveles de adherencia. Sin embargo, dicho éxito podría responder a que la administración de dicho tratamiento se hace por parte de profesionales sanitarios que pueden tener un papel en el refuerzo de la adherencia, algo que no sucedería con lenacapavir/islatravir, una combinación oral de administración semanal.
Para arrojar un poco más de luz sobre este asunto, los autores del presente estudio llevaron a cabo un estudio teórico a partir de los datos farmacocinéticos de los ensayos clínicos de fase III realizados con islatravir/lenacapavir. Los investigadores contemplaron cuatro escenarios:
Toma del tratamiento sin olvidos
Olvido de una toma y toma de una dosis de reemplazo tres días después de la olvidada
Olvido de una toma y toma de una dosis de reemplazo seis días después de la olvidada
Olvido de una toma sin toma de dosis de reemplazo, volviendo a tomar el tratamiento 14 días después de la última toma efectiva
Dos olvidos consecutivos, tomando dos dosis en dos días consecutivos más de dos semanas después de la última toma (15 y 16 días después, respectivamente)
El principal hallazgo del estudio fue que las diversas opciones de manejo del olvido de una toma permitieron mantener unos niveles de fármacos eficaces para mantener el control de la infección. La toma de la dosis de reemplazo cercana a la siguiente en los diversos escenarios tampoco se tradujo en niveles máximos que pudieran aumentar el riesgo de toxicidad, un aspecto, a priori, preocupante en el caso de islatravir, cuyo desarrollo se interrumpió por disminuciones en los recuentos de CD4, aunque ello pudo solucionarse modificando la dosis del fármaco.
Los resultados del presente estudio apoyan el desarrollo de la nueva estrategia oral no diaria con lenacapavir/islatravir, ya que ayudan a atenuar preocupaciones acerca del manejo de la adherencia. En todo caso, probablemente, dichos aspectos deberán evaluarse de forma adecuada en los ensayos clínicos actualmente en desarrollo y, en caso de que finalmente se apruebe dicha combinación, en estudios de fase IV postcomercialización en uso en entornos reales.
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