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QUE ES EL VIH SIDA

PRENSA

3 de septiembre de 2020

Buscan que las personas con distintas enfermedades tengan una mejor calidad de vida. El Gobierno nacional se propone perfeccionar una ley de 2017. En Mendoza hay dos proyectos que están en la Legislatura.

En Argentina, hay personas que necesitan cannabis para aliviar sus dolencias, pero cuando buscan resolver esa necesidad, se encuentran con obstáculos legales para acceder a los productos derivados de la planta, por lo que están obligadas a acudir a la clandestinidad para abastecerse, con todos los riesgos que eso conlleva. Ausente el Estado, existe gente que lleva adelante desde hace décadas la lucha por la efectivización del acceso al cannabis medicinal. Se trata de las ONG que asesoran a funcionarios y legisladores para poder concretar el derecho a una mejor calidad de vida, que es lo que el cannabis medicinal significa para las personas con ciertas enfermedades.

“Nosotros conocemos las bondades del cannabis desde hace más de 15 años; nuestros compañeros viviendo con VIH lo vienen utilizando”, aseguró Gustavo Granella, que está al frente de la Clínica del Cannabis Mendoza, ONG que se dedica a la divulgación de información sobre la medicina cannábica.

El activista remarcó que el aceite de cannabis ayuda a complementar los tratamientos para el VIH/Sida y a reducir efectos no deseados, como náuseas, vómitos y falta de apetito.

Una ley nacional «muy mala» que se busca mejorar

La Ley 27350, que regula el uso medicinal de la planta de cannabis, se sancionó en el Congreso en 2017. Para Granella, “la ley era muy mala porque permitía el acceso a cannabis medicinal solo para pacientes de epilepsia refractaria, lo que es un universo muy pequeño. Se cree que el cannabis puede tender a reducir cerca de 40 síntomas de enfermedades”.

Por eso, el Ministerio de Salud de la Nación está impulsando una nueva reglamentación de la ley, una que contempla algunas de las demandas que más surgen en los diálogos con las ONG que saben del tema (y que son parte de un consejo que asesora a la cartera sanitaria): se abre la posibilidad de incluir nuevas patologías, siempre y cuando se hagan estudios que comprueben la utilidad de la planta para cada una de los padecimientos a incluir, y se permite el autocultivo controlado.

Por el carácter restrictivo de la ley mencionada, “las dificultades para acceder al cannabis medicinal son muchas”, destacó Fernando Arias, secretario de la Agrupación Cannabicultora de Mendoza. Entre esas dificultades, destacó a la ilegalidad, que castiga a las personas que cultivan su propia planta para abastecerse, reacias a confiar en los proveedores clandestinos, que, por obvias razones, no están obligados a rendir cuentas de la calidad de su producto ni están sujetos a un control de precios. 

“Generalmente se encuentran proveedores, pero no se sabe exactamente de dónde proviene lo que están ofreciendo, entonces, muchas veces, uno lo usa y no tiene ningún efecto”, añadió.

Mendoza: dos proyectos, dos miradas

El nuevo espíritu que se quiere infundir en la ley nacional también tiene su espejo, con matices, en Mendoza. El gobernador Rodolfo Suarez propuso que la provincia produjera el aceite cuando fue candidato. La idea se volvió a revelar como una alternativa para ampliar la matriz productiva, luego del descontento social y la marcha atrás con la reforma a la Ley 7722. 

En marzo, durante el festejo vendimial, Suarez firmó un acuerdo con Gerardo Morales, gobernador de Jujuy, para trabajar de forma conjunta en la producción de cannabis con fines medicinales. Este año se presentaron dos proyectos de ley en la provincia que muestran la vigencia de la discusión: uno, del oficialismo, que data de febrero y cuyo autor es el diputado José María Videla (Frente Renovador), y que en los próximos días se analizará en la comisión de Salud de la Cámara de esa cámara; y otro, más reciente, de la senadora Florencia Canali (Frente de Todos).

La Agrupación Cannabicultora contribuyó a este último, con el aporte de información y temáticas a incluir en su redacción. “Aclaramos la necesidad de incluir a los cultivadores individuales en el proyecto, así como en red y en clubes de cultivo”, indicó Arias, y agregó que se trata de “un proyecto de avanzada” por la horizontalidad que plantea en la producción del cannabis medicinal.

El proyecto del Frente Cambia Mendoza, en palabras de Arias, “está muy acotado a la producción estatal y no contempla el autocultivo, que es lo principal que incluimos en el proyecto elaborado con la agrupación y es algo que está entre los pedidos de la reglamentación de la ley nacional”.

Por su parte, Granella destacó que el proyecto oficialista debe ser pulido teniendo en cuenta la reglamentación de la ley nacional, respetando lo que dicte esta para evitar “choques”. Concretamente, no debe soslayar al autocultivo. “El proyecto deja afuera a cultivadores solidarios, clubes sociales de cultivo y asociaciones civiles porque propicia la participación de ‘personas jurídicas públicas o privadas’, pero los grupos de papás, mamás (de niños y niñas con enfermedades) y demás usuarios que cultivan no están formalizados en personerías jurídicas”

Foto: Gentileza

Fuente: Unidiversidad

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